
Menuda excursión nos pegamos ayer el Sr. Tapu y yo, de Astondo al faro de Cabo Villano, y después hasta el dique de Armintza. La cosa pintaba sencilla, que sencilla es, pero lo acabamos considerando como palicilla, porque cuando llegas a Armintza cansadito y te comes el bocata y te bebes la garimba, caes en la cuenta de que tienes que VOLVER. Así que nada, caminata buena (de unas dos horas ida más o menos) por un paraje de ensueño. Silencio, hierba, mar, bosque, barro, y vistas increíbles, el faro... todo. Se sale.


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